Latam
25 /05 / 2020

Hyperloop: la tecnología que revolucionará el transporte en la próxima década

Cuando las antiguas civilizaciones inventaron la rueda, sentaron las bases de varios milenios de innovaciones en materia de transporte: coches, bicicletas, trenes, automóviles e incluso aviones. Cada nuevo medio permitía transportar mercancías y personas más rápido y a mayor distancia.

El Hyperloop podría llegar muy cerca de ti en los próximos años. Gentileza de Virgin Hyperloop One.
 
Original por Redshift de Autodesk.
 
 
Una nueva hornada de ingenieros se ha puesto manos a la obra para concebir una tecnología que dé vía libre a una movilidad que no dependa de estas ruedas. Efectivamente, han dejado de darle vueltas: ha llegado la hora de levitar. La próxima gran revolución en el mundo del transporte es el Hyperloop, un sistema llamado a redefinir no solo la manera de desplazarse, sino también la propia evolución de las ciudades.
 
Imagina viajar a la velocidad de un avión sin alzar el vuelo, viendo pasar ciudades como paradas de metro: la tecnología Hyperloop es capaz de transportar pasajeros y mercancías a más de 1000 kilómetros por hora. Para ello, cuenta con unas “cápsulas” flotantes que, mediante motores eléctricos y levitación magnética, se deslizan por unos conductos despresurizados, ya discurran sobre grandes pilares, soterrados o incluso bajo el agua.
 
Las ventajas del Hyperloop no se limitan a la velocidad. Esta tecnología consume una mínima parte de la energía necesaria en los medios de transporte tradicionales y no produce emisiones directas. El viaje finaliza en el punto real de destino, puede adecuarse a la demanda y no se ve afectado por las condiciones meteorológicas ni por el tráfico.
 
¿Piensas que viajar así es ciencia ficción? Nada más lejos. La empresa emergente Virgin Hyperloop One, una de las mejor situadas en la carrera del Hyperloop, ha ensayado a escala su tecnología y todo apunta a que este medio de transporte será una realidad en la próxima década.
 
La revolución del transporte público
El inversor y empresario Shervin Pishevar concibió el Hyperloop junto a Elon Musk y fundó Virgin Hyperloop One en 2013. En un principio, la empresa se llamó Hyperloop Technologies, pero adoptó su nombre actual en 2017, cuando el Grupo Virgin, capitaneado por Richard Branson, decidió invertir en el Hyperloop. Poco a poco, la empresa ha ido avanzando y ya cuenta con proyectos a escala real en los Estados Unidos, India y Oriente Medio.
 
El Hyperloop podría cambiar por completo la forma de viajar, vivir y trabajar. En la actualidad, para ir de Madrid a Lisboa se necesitan seis horas en coche o tres y media en avión (contando embarques y traslados al aeropuerto). De Barcelona a París se tardan diez horas en coche o cuatro en avión. A bordo del Virgin Hyperloop One los tiempos se reducirían a 40 y 60 minutos, respectivamente.
 
hyperloop transportation test track detail
Vía de prueba de Virgin Hyperloop One en Nevada. Gentileza de Virgin Hyperloop One.
 
Ismaeel Babur, ingeniero de Virgin Hyperloop One, se muestra así de rotundo: “Podrías vivir en Las Vegas y trabajar en el centro de Los Ángeles, y aun con todo llegarías al trabajo más rápido que desde Santa Mónica”. También afirma que el conducto despresurizado hace que el viaje sea más cómodo que otros medios de transporte, ya que las cápsulas se van llenando según la afluencia de pasajeros y llegan a su destino sin paradas intermedias: “Si optas por el Hyperloop, nunca tendrás que esperarlo más de cinco minutos”.
 
Las implicaciones sociales son enormes. Si la gente no necesita vivir cerca del trabajo, podrá mudarse a poblaciones más alejadas, con menores costes, un aire más limpio y una mayor calidad de vida, regenerando municipios envejecidos. Los habitantes de las ciudades disfrutarán entonces de unas ventajas similares por la menor densidad de población: menos polución, tráfico más fluido y viviendas más económicas. En ambos casos, redundaría en beneficio de la salud, la prosperidad económica, la reducción del desempleo y la integración social.
 
“Si te paras a pensar, puedes ver todo lo que conlleva”. Babur predice que los promotores se abalanzarán sobre los municipios a los que llegue el Hyperloop, de modo que los beneficios serán tanto sociales como económicos: “Habrá ciudades que experimentarán un gran impulso gracias al Hyperloop”.
 
hyperloop transportation inside tunnel
Interior de un túnel recorrido por la vía de prueba de Hyperloop One. Gentileza de Virgin Hyperloop One.
 
Encarrilar el desafío
Para que el Hyperloop se convierta en una realidad es preciso superar las dificultades técnicas y normativas. Para salvar los obstáculos técnicos, la empresa ha orientado su estrategia hacia el diseño. En noviembre de 2019 anunció una colaboración con Autodesk para emplear sus programas (Civil 3D, InfraWorks, Revit e Inventor, entre otros) en el diseño, construcción, funcionamiento y mantenimiento de las vías. Al contextualizar cada fase del ciclo de vida del proyecto es mucho más fácil tomar las decisiones adecuadas. Por otra parte, gracias a una fluida colaboración en la nube (mediante la plataforma de puesta en común BIM 360, de Autodesk), Virgin Hyperloop está impulsando este sector y ofreciendo algunas ventajas adicionales respecto a los medios de transporte tradicional, como el tren o la carretera.
 
Los principales objetivos técnicos tienen que ver con la seguridad y la comodidad de los pasajeros. Para obtener un máximo confort, los ingenieros deben estudiar con detenimiento el ajuste horizontal y vertical de las vías del Hyperloop entre paradas.
 
En palabras de Babur: “Aplicamos unos criterios muy conservadores para determinar el radio mínimo de curvatura”. Los ingenieros de sistemas hacen sus números para superar la prueba del café y que la taza siga en pie tras la curva: “Queremos garantizar que, al viajar en Hyperloop, el café no se mueva de su sitio”.
 
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Cápsula de Hyperloop One y vía de prueba. Gentileza de Virgin Hyperloop One.
 
Las ventanas también afectan a la comodidad de los viajeros. Por eso Virgin Hyperloop One ha decidido prescindir de ellas: “Cuando viajas por el aire a 800 o 1100 kilómetros por hora, tienes unas fabulosas vistas del horizonte ―explica Babur―, pero cuando viajas a esa velocidad cerca del suelo, lo más probable si miras por la ventana es que te marees”.
 
La física puede suponer un quebradero de cabeza para los ingenieros, pero también ofrece algunas ventajas. Los trenes de alta velocidad, por ejemplo, no pueden subir pendientes superiores a un 3 %, lo que limita las rutas que pueden trazarse en regiones montañosas sin recurrir a carísimos túneles. El Hyperloop, por su parte, puede mantener su velocidad máxima en pendientes de hasta un 10 %.
 
Un impulso imparable
Cuando en 2017 se completó cerca de Las Vegas la primera prueba de Hyperloop en condiciones reales, Virgin Hyperloop One demostró ser capaz de resolver los principales problemas técnicos. Pero eso no es todo; aún debe hacer frente a otro gran obstáculo: las normativas gubernamentales.
 
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Representación del Hyperloop One para transporte de mercancías. Gentileza de Virgin Hyperloop One.
 
La tecnología del Hyperloop es nueva, de modo que el sector y los gobiernos deben redactar nuevas normativas desde cero. El primer paso será la creación en Estados Unidos de un centro de certificación del Hyperloop, donde los distintos agentes puedan colaborar en criterios de seguridad, líneas de investigación y ensayos con pasajeros. Paralelamente, la empresa ha firmado con ADIF un acuerdo para desarrollar conjuntamente el proyecto en España y conseguir la homologación europea.
 
Diversos medios han informado que las pruebas con pasajeros tendrán lugar hacia 2025 y que los viajes en Hyperloop estarán plenamente operativos antes de 2030. Aunque los procedimientos burocráticos suelen demorarse más de lo deseable, Babur se muestra optimista: “El papeleo es más farragoso en Estados Unidos que en otros países, pero en cuanto logremos tomar impulso, seremos imparables”.