Latam
11 /12 / 2020

¿Pueden la ciencia y la tecnología garantizar el suministro de alimentos?

Al inicio de la pandemia por el coronavirus, los problemas de abastecimiento de muchos países pusieron de manifiesto las flagrantes carencias en la producción y la cadena de suministro de alimentos. Aunque el problema se solucionara con rapidez, muchos consumidores no daban crédito ante los estantes vacíos de los supermercados y las compras compulsivas de aquellos primeros días.

Growratio fabrica sistemas de agricultura en ambiente controlado integrados con nube privada, internet de las cosas y tecnología de análisis ambiental. Gentileza de Growratio.
 
Por Redshift de Autodesk.
 
Aunque los comercios están ahora relativamente bien provistos, ir al supermercado puede resultar estresante y desagradable por muchas medidas de protección que se tomen: mascarillas, geles desinfectantes o distancia interpersonal. Un buen número de ciudadanos está barajando opciones para abastecerse por otros medios, como la venta directa, los servicios de reparto a domicilio o el cultivo de sus propios productos. Esta nueva tendencia supone una gran oportunidad de ayuda para las empresas emergentes dedicadas a la ciencia y tecnología de los alimentos.
 
Kevin Jakiela es cofundador de Just Vertical, una empresa emergente de cultivos hidropónicos que disfrutó de una residencia en el Centro Tecnológico de Autodesk de Toronto: “Cada vez más, la gente prefiere abastecerse en una red local y adaptable y no depender de cargamentos de comida distribuidos por carretera o avión. Muy pronto vamos a ver un creciente interés por el cultivo en interiores, y el COVID-19 va a acelerarlo todavía más”.

food science and technology Just Vertical hydroponic system
Just Vertical trabajó en su huerto hidropónico vertical para interiores en el Centro Tecnológico de Autodesk de Toronto.

Mientras muchas industrias se veían obligadas a cerrar a causa del coronavirus durante la primavera de 2020, Just Vertical duplicó con creces las ventas de su sistema de cultivo hidropónico para interiores, el AEVA. Esta torre de apenas 95 cm de anchura, diseñada y fabricada con Fusion 360, SketchBook (ambas de Autodesk) y diseño generativo durante una residencia en 2019, puede proporcionar hasta 4,5 kilogramos al mes de alimentos ricos en nutrientes. Más allá de la vivienda, los dispositivos de esta empresa pueden integrarse en almacenes e invernaderos para adaptarlos al cultivo hidropónico a mayor escala.
 
Jakiela creó Just Vertical por su concienciación con los problemas de suministro de alimentos, algo que experimentó cuando trabajaba de profesor de estudiantes indígenas en Nunavut. Esta remota región del ártico canadiense acredita una tasa de inseguridad de suministro alimentario de 70%. Un reciente informe de la ONU predice que el coronavirus someterá a cientos de millones de personas vulnerables a “múltiples hambrunas de proporciones bíblicas”.
 
En Estados Unidos y Canadá, la rápida reorganización de la cadena de suministros, desbaratada por el cierre de los restaurantes y el cambio en los hábitos de consumo, provocó un pico máximo de precios y el desperdicio de grandes cantidades de comida. Un informe de Agri-Food Analytics Lab de mayo de 2020, del que se hacían eco los medios de otros países, calculó que 50 millones de litros de leche habían ido a parar a estercoleros y que cientos de miles de cerdos y pollos habían sido sacrificados y desechados en lugar de procesados para la venta en supermercados.
 
food science and technology just vertical avea
El AEVA de Just Vertical viene con semilleros, “cúpulas de germinación” y nutrientes para simplificar al máximo y desde el primer momento el cultivo en interiores. Gentileza de Just Vertical.
 
Hooman Koliji es fundador y director gerente de CREO Design, una empresa de tecnología verde con sede en California. Koliji advierte que cada vez tenemos más en cuenta la seguridad, la garantía de suministro y la higiene de los alimentos: “Encargarte personalmente de cultivar tu comida es la respuesta más natural a esta preocupación”.
 
CREO, que disfruta de una residencia en el Centro Tecnológico de Autodesk de San Francisco, investiga en soluciones de cultivo alternativo que precisen una intervención mínima. Desde su incorporación al programa de residencias en 2018, el equipo ha estado desarrollando un sistema de cultivo inteligente, modular y autónomo para viviendas y otros edificios. La plataforma integrada de software y hardware Bio-Bulb de CREO permite que las plantas crezcan en nuevos espacios y ambientes con un consumo mínimo de recursos. Por medio de sensores, infusión e inteligencia artificial, detecta el crecimiento óptimo de una planta en un entorno concreto. Los sensores monitorizan las funciones vitales de la planta y la unidad le aporta mediante infusiones los nutrientes y el agua que necesita.
 
“CREO hace posible que la naturaleza crezca en cualquier lugar ―afirma Koliji―. Los edificios podrían integrar la vegetación como un sistema de instalaciones más”.
 
food science and technology CREO Design airIQ “smart living wall”
El airIQ o “muro vivo inteligente” de CREO Design purifica el aire y mejora su calidad en interiores. Gentileza de CREO/Hooman Koliji.
 
Koliji añade que, en California, algunos agricultores han tenido que compostar cosechas enteras de productos ya maduros: “No contamos con un sistema localizado de distribución de alimentos y seguimos dependiendo de los grandes centros agrícolas”.
 
Growratio es otra de las empresas que han pasado por el centro tecnológico de Toronto. Crea dispositivos de agricultura en ambiente controlado, como sistemas patentados de aporte de luz, internet de las cosas, redes de sensores y controles y sistemas de gestión integrada en la nube que optimizan automáticamente las condiciones de crecimiento. Su fundador y director gerente, Paolo Pincente, percibe que estamos experimentado un cambio de paradigma en la agricultura en ambiente controlado. Durante su residencia en 2019, Pincente y su equipo se valieron del diseño generativo para ahondar en la iluminación hortícola y sistemas de cultivo: “Todos los indicios apuntan en la misma dirección: el cambio climático, la superpoblación y un cúmulo de otros factores ponen en riesgo el suministro de alimentos, y la actual crisis del COVID-19 nos confirma la fragilidad de nuestras redes de abastecimiento alimentario”.
 
El COVID-19 también causó estragos en las líneas de producción. Evan Fraser, director del Arrell Food Institute, afirma que tenemos una oportunidad real de adecuar todos estos procesos al siglo XXI: “Quizá lo más irónico del COVID-19 es que hemos visto hasta qué punto dependemos de muchas personas para que el sistema funcione (empleados de supermercados, carniceros, transportistas…) y cómo son precisamente los más vulnerables ante los efectos de este tipo de crisis”.
 
Las granjas y las instalaciones de procesamiento de carne de todo el mundo han sido caldo de cultivo de infecciones por COVID-19, debido en gran parte al hacinamiento de los trabajadores, a unos medios de transporte infradimensionados o al alojamiento de los operarios en condiciones precarias. En mayo de 2020, los centros de control y prevención de enfermedades de Estados Unidos informaban que se habían detectado 5000 infectados y 20 fallecidos por COVID-19 entre los 130 000 trabajadores de las plantas de envasado de carne en 19 estados. A finales de ese mismo mes, El País dedicaba un artículo a la preocupante situación vivida en los mataderos de toda Europa incidiendo en las mismas causas.
 
“Va a haber una fuerte demanda de tecnologías como la agricultura celular, la de ambiente controlado o el cultivo vertical”, predice Fraser. No obstante, también afirma que para implementar adecuadamente esta tecnología es necesario que los políticos y las empresas lleguen a un tipo de acuerdo público-privado que hoy no existe. Tienen que adoptar estrategias innovadoras para aplicar esta tecnología, y hacerlo de modo que los agricultores y las comunidades rurales mantengan una forma digna de ganarse la vida.
 
Koliji es optimista: “Esta nueva tecnología pude ayudar mucho al mundo rural, especialmente cuando adoptarlo a gran escala sea asequible para todo el mundo y ante la amenaza de nuevas crisis sanitarias y climáticas. Pretendemos reducir el costo inicial durante los cuatro primeros años lo suficiente para que también esté al alcance de las personas con ingresos más modestos”.
 
food science and technology growratio system
Los dispositivos LED de espectro total de Growratio emplean inteligencia artificial y aprendizaje automático para optimizar el crecimiento y reducir los costos al mínimo. Gentileza de Growratio.
 
Jakiela también es consciente de las dificultades de llevar estas tecnologías a los más afectados por la inseguridad en el suministro de alimentos. Cuando el coronavirus detuvo la producción de su sistema de cultivo hidropónico, Just Vertical se reorientó hacia proyectos más locales. La empresa envió por correo cientos de paquetes de semillas a distintas comunidades junto a consejos para plantarlas en casa. Jakiela advierte un interés creciente en la población por cultivar sus propias hortalizas: “No solamente en los edificios de vivienda colectiva de los centros urbanos. También hay interesados en las residencias de ancianos o entre los docentes de los colegios. Nuestro cliente potencial se ha diversificado y lo estamos teniendo en cuenta para optimizar el producto y adaptarlo a todo el mundo”.
 
Just Vertical quiere colaborar con los diversos agentes sociales, empresas privadas y organizaciones benéficas que atienden las necesidades específicas de productos agrícolas y creación de empleo en cada lugar. “Lo más interesante sería un planteamiento escalonado dirigido a múltiples organizaciones, más que colocar nuestros huertos en tal o cual vivienda particular ―afirma Jakiela―. De lo que se trata es de atajar el problema del suministro alimentario en su conjunto y ayudar en lo posible para que todo el mundo acceda a comida de calidad, en cantidad suficiente y a un precio razonable”.
 
Fraser va más allá: “Estamos asistiendo a un renacimiento de la agricultura basado en la aplicación de la tecnología digital, del que surgirá un nuevo modelo alimentario más nutritivo, de menor huella medioambiental y, con toda probabilidad, más adaptable que el actual”.